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domingo, 7 de febrero de 2016

BOBBY FISCHER: EL SACRIFICIO DEL PEÓN (PAWN SACRIFICE)

Una de las figuras con más trascendencia del siglo XX, como fue Bobby Fischer, no tenía hasta hace poco una película biográfica como otros personajes, menos relevantes incluso que el campeón del mundo. Por eso es importante valorar este filme desde varios ángulos: El personal, el cinematográfico y el ajedrecístico. 
Fischer tenía un cociente intelectual de 184. Superior incluso al del científico Albert Einstein. Este dato es importante y vital, a la hora de entender su juego, su vida y su tormento personal.
Como ajedrecista está todo dicho y escrito sobre él. Los aficionados y profesionales, lo reconocemos como el jugador más importante de la historia del ajedrez. Aunque su juego era rápido, de ataque, y sus combinaciones eran letales; no estaba encorsetado a una manera de jugar. Era un alumno constante del juego, y se adaptaba con facilidad al rival. Capaz de cometer errores imposibles en un jugador de su talla debido a la presión, se sobreponía pese al peso de su autoexigencia, retomando combinaciones nunca antes vistas; de un nivel tan creativo que resultaban bellas en su ingenio, tan sumamente artísticas que casi podías tocarlas. Así que, a nivel ajedrecístico esta película es imposible que nos descubra nada del genio. Por eso resulta incomprensible que otro genio del ajedrez como es Gary Kasparov haya criticado ferozmente esta película, tachándola de inservible, y que no aporta nada al mundo del ajedrez en la promoción de su cultura y fomento de su practica. Tiene razón. Es verdad, no va a fomentar el aumento de jugadores. Pero no creo que la biografía de Stephen Hawking, que también se estrenó recientemente, tenga que aportar algo al mundo científico y de la física. ¿O sí?
No, la complejidad de Robert James Fischer trasciende el ajedrez. Fischer se entregó por completo al él. Puede que fuera por egoísmo. Puede ser que su personalidad lo llevara a entregarse hasta el punto de ser consumido. El ajedrez y él, estaban en paz. No se debían nada.
A nivel personal, biográfico, la película no aporta nada nuevo. Anunque por supuesto con algunas licencias en su historia para hacer la película más comercial. Pero sobre todo, hace hincapié en su rivalidad y afán por superar al campeón soviético Spassky, poniendo la lupa en el match del 72 de Reykjavik. Donde Fischer era un producto de su tiempo, absolutamente politizado hacia un bando.
La película ordena cronológicamente los motivos de su desorden, de sus grietas en la frágil defensa de su mente. Su madre, su niñez, la protección de su hermana, y la meta de su vida, ser el mejor, el campeón mundial. La utilización partidista de los dos bloques que hicieron del ego de dos hombres algo más que un encuentro en el tablero, fue un choque de trenes que nunca será repetido a lo largo de la historia por dos intelectos como ellos.  Pero la película lo encuadra siempre en el aspecto psicológico del campeón, cosa que se agradece. El filme se involucra. Nos muestra las debilidades de Fischer, porque en ellas estaba el hombre. Tenía tantos claros como oscuros en su vida, es algo que huelga decir.
Y ahora lo importante. Cuando me enteré que sería Tobey Maguire quien interpretaría a Fischer, tenía mis reservas. Sabía que Fischer medía aproximadamente un metro ochenta y cinco, e intuía que Maguire ni por el asomo llegaba. Busqué el dato y...¡tachán! Tobey Maguire mide un metro setenta y tres. Ya no sólo eso. También estaba la presencia de Bobby. Su caminar desgarbado, lo imponente que parecía por la anchura de sus hombros. Me preguntaba cómo salvarían ese escollo en la película. Así que cuando por fin llegó el día y pude verla completa, no pude sino quedarme maravillado por el sobresaliente trabajo de los actores. Realizan un ejercicio sobrehumano para reproducir situaciones pasadas reales que tienen la dificultad añadida de estar filmadas para televisión,  que fueron  emitidas en su época con gran repercusión, y que los aficionados hemos visto tantas veces repetidas para conocer hasta los más mínimo detalles del campeón. Tanto Maguire como Liev Schreiber (que físicamente puede pasar por el hermano perdido de Spassky) están magníficos. Aportan humanidad a sus respectivos personajes y sobre todo desprenden la tensión que aquellos momentos de rivalidad en plena guerra fría, requerían.
Maguire asimila, se envuelve del personaje, de las miradas, de sus gestos, la vanidad, los miedos, y demonios de Fischer. Los primeros planos sobre su rostro, de los que el director de la película, Edward Zwick (El último samuray, tiempos de gloria, diamantes de sangre, leyendas de pasión...) utiliza con acierto para mostrarnos al hombre detrás del genio, son maravillosos para comprender el tormento interior que sufría. Personalmente no entiendo como Maguire no está nominado a los premios y reconocimientos del 2015. Hace una actuación absolutamente magistral.  La réplica también excelente, la da un contenido pero duro, porque así lo requería la historia, Liev Schreiber. Sobrio, seguro,  una roca cortés y educada, similar al Spassky de la realidad. Correcto, inamovible y constante; a la vez, capaz de reflejar ese orgullo de creerse invencible y superior. 
Es una película magnífica, interesante para cualquier aficionado al cine. Por supuesto que los que amamos el el ajedrez y admiramos a Fischer, la disfrutaremos doblemente. Un pedacito de guerra fría donde los jugadores eran las piezas que arrojarse en vez de misiles. Fischer, el genio y sus demonios.

viernes, 30 de octubre de 2015

CADENA PERPETUA (THE SHAWSHANK REDEMPTION) EL AJEDREZ COMO REFUGIO Y LIBERTAD

Representa perfectamente lo que el ajedrez significa para muchos de nosotros. Si has visto la sobresaliente película protagonizada por Tim robbins y Morgan Freeman del año 1994, dirigida por Frank Darabont y basada en un relato de Stephen King, Cadena Perpetua; sabrás que para el personaje protagonista, Andrew Dufresne (tim Robbins), era de vital importancia el ajedrez y sus trebejos. Tanto es así, que aunque no quiera desvelar mucho por si todavía no habéis visto esta obra maestra del séptimo arte, es capaz de cargar con ellos pese a las dificultades y el peso añadido que le supondrá a la hora de escapar de su sufrimiento.
Esto no es algo de lo que se habla habitualmente en los foros y lugares especializados en ajedrez. Salvo en la página ajedrezdeataque.com donde hicieron una muy buena reseña, estupenda, imposible de mejorar. Pero que yo voy a personalizar en algo, que aunque ese reportaje trata, yo intentaré hacerlo con más profundidad. Porque para mí, es lo que hace del ajedrez, el perfecto refugio de mi mente. El equilibrio y paz que provoca la serenidad del aislamiento del mundo exterior.
Todos los jugadores de ajedrez somos diferentes. Compartimos, eso sí, la pasión por él. Para todos es un medio de superación, un sano ejercicio mental, el perfecto juego que intentamos desentrañar sus secretos. Sus enseñanzas pueden ser aplicadas a la vida cotidiana fuera del tablero. Pero para algunos de nosotros, además, es medicina del corazón. Me refiero, a que en momentos difíciles de nuestra vida, nos refugiamos en él para encontrar el consuelo en los momentos más oscuros.
Concentrarnos en sus movimientos, en incontestables fianchettos, en maneras de superar nuestro juego estancado, en encontrar la celada perfecta, o buscar la manera de salir vivo de una defensa o apertura que tenemos atragantada; nos lleva hasta un mundo en blanco y negro, formado por 64 escaques, estable y a la vez imposible de conocer en sus infinitos confines. Pensar en él, nos hace libres.
Esto es muy curioso, porque a la vez supone un laberinto donde las mentes pueden perderse para nunca regresar. Puede resultar una obsesión de la que es imposible desprenderse. Pero hoy no es el caso del que nos ocupamos.
En la película "Cadena Perpetua" el ajedrez representa la manera de escapar del sufrimiento. Y lo puedo demostrar. Llegados a este punto sino habéis visto la película, os ruego que no sigáis leyendo, y busquéis la manera de ver esta joya del cine.
Cuando Andy (Tim Robbins) se percata de las grandes posibilidades que las piedras del patio carcelario tienen para esculpir y  pulir en ellas los trebejos, las piezas con los que jugar al ajedrez, recurre a Red (Morgan Freeman) para conseguir de contrabando un pequeño pico con el que dar forma a los minerales rocosos y obtener un digno ajedrez con el que jugar y poder liberar su mente de la prisión, del aislamiento, de la tortura, de los acosadores y violadores que lo atormentan, de una injusta sentencia, de la perdida de su amada, y del sentimiento de culpa por su muerte, debido quizás al fracaso de un matrimonio fallido. Así que cuando encuentra la posibilidad de mantener su afición en la dura reclusión que está sufriendo, el ajedrez es su liberación. Su refugio. su asidero en el naufragio. Pero aquí no termina la vital importancia del ajedrez en esta película.
El mismo pequeño y diminuto pico con el que esculpe la piezas, es el que le descubre la fragilidad y quebradiza consistencia de los muros de su celda. Con el que con paciencia, sin romperse su mente, excavará un túnel durante toda una eternidad. Sin nunca desfallecer y rendirse.
Cuando el alcaide, busca las respuestas en la celda, y pide explicaciones por la desaparición de Dufresne, comienza  a lanzar los trebejos que Andy deja atrás, porque están inacabados o no son de su agrado, contra los celadores y su jefe que son incapaces de  dar respuestas a tan misteriosa desaparición. De repente, uno de esas piezas lanzada contra el poster de Raquel Welch, la bella actriz del momento en la película "Hace un millón de años" atraviesa el papel y desaparece. Descubren entonces el túnel que durante años Dufresne ha excavado de manera paciente mientras soportaba las humillaciones y torturas de cuerpo y mente. Sólo una pieza de ajedrez podía descubrir el camino hacia la libertad. Cuando Andy cruza envuelto en mierda todo el camino para llegar a la libertad, lo hace sólo acompañado de su determinación, un traje y zapatos limpios, y su bellas piezas de ajedrez que han mantenido a salvo su mente de la locura.
DESCUBRIMIENTO DEL TUNEL

Otro momento importante en la película, es cuando Andy juega una partida de damas con Red y dice "El ajedrez, eso si que es un juego de reyes, ingenioso, estratégico". Red contesta "El ajedrez es un juego demasiado profundo, no es lo mío". Andy no se refiere a que sea un juego elitista. Todo lo contrario. Se refiere a que trasciende, a que es mucho más que un entretenimiento.  Red se confunde y se autolimita porque presupone que no es lo suficientemente bueno ni se valora lo suficiente. Nada mas lejos de la verdad. El ajedrez está al alcance de todos. Indistintamente de su condición, capacidad, origen. El ajedrez sólo tiene una máxima, intentar superarte a ti mismo. La ignorancia es el enemigo. La desidia, la rendición sin lucha, la sumisión. Contra eso y mucho más se combate en el tablero. No parar de aprender. Esto que debería ser aplicable hasta el último día de cualquier ser humano, es algo básico para cualquier jugador de ajedrez. Su nivel no importa. No es más sabio el que más vence, sino el que más aprende.

LIBERTAD

ZIHUATANEJO

miércoles, 18 de febrero de 2015

EL AJEDREZ EN BLADE RUNNER: LA LLAVE QUE ABRE EL REINO

Sé que el título de esta entrada puede parecer excesivo y pretencioso. Pero cuando terminéis de leer el texto completo, entenderéis perfectamente el motivo de tan grandilocuente título. Durante mucho tiempo se pensó que nunca una máquina podría vencer al mejor de los jugadores de ajedrez del mundo. Y los cálculos estadísticos y memoria de una computadora, durante mucho tiempo no fueron suficientes para vencer la élite ajedrecística. Algunos jugadores, incluso pensadores y filósofos, elevaron al ajedrez como ejemplo de inteligencia única y humanismo creativo opuesto a la rigidez y limitación de la máquina. Todo cambiaría con la derrota de Kasparov frente a la supercomputadora creada por IBM Deep Blue, en el match del 1997. Pero hasta entonces se creía que ese momento jamás llegaría.
En 1982 se estrenó Blade Runner,  y Deep blue no había sido ni tan siquiera  desarrollada. Por eso cuando el Nexus 6, Roy (Batty) encuentra la partida que el ingeniero J.F. Sebastian está jugando a distancia con su creador, el dueño de la Tyrell Corporation, Eldon Tyrell, y Roy mueve para sacrificar la reina, es recriminado por Sebastian, que tacha el movimiento de ridículo, menospreciándolo como jugador. No advirtiendo el señuelo, la trampa que hábilmente Roy ha colocado sobre el tablero.
Esa misma noche, Roy obliga al ingeniero a ir hasta la puerta, ascensor, del hogar de su contrincante, y comentarle el movimiento. Cuando por el micrófono, J.F Sebastian dice su jugada presionado por Roy, el creador de los nexus 6 y padre intelectual de los replicantes y su programación,  cae en la trampa. El alfil hace jaque mate. Sorprendido por el movimiento, apreciando la excelencia del juego, y sin imaginar que detrás pueda estar una máquina creada por él mismo, Tyrell invita a subir a J.F Sebastian hasta sus aposentos para comentar la partida. El ajedrez abre las puertas de su fortaleza. Ignorando por supuesto la presencia del replicante de combate. Roy ha vencido a su creador en un juego que hasta entonces sólo los humanos podían llegar a la excelencia. El mensaje en una de las mejores películas de toda la historia, creo está claro. Aunque por supuesto es tan sólo mi opinión. El ajedrez en el filme representa la inteligencia humana, el pensamiento más creativo, excelente y único. La chispa humana inimitable. Aquello que nos hace diferentes. Que sin embargo es igualada por una creación tecnológica creada por el mismo hombre. Al vencer en el juego, Roy Batty se está reivindicando como igual. Ha sido capaz de vencer a su propio creador, desarrollarse por sí mismo y crecer como individuo. Su deseo de seguir con vida, es de la misma intensidad que cualquier humano de nacimiento. Anhela las mismas cosas que nosotros. Siente angustia por la incertidumbre ante la muerte. Ha perdido a los que ama en la búsqueda de prolongar sus cortas vidas. Sacrificado ese precioso tiempo sin conseguir nada que no sea la desdicha y muerte.

La Inmortal 1851 Anderssen - Kieseritzky
La partida que los creadores de la película escogen, también es importante a la hora del mensaje que nos lanzan. Jugada en 1851 por Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky en la ciudad de Londres, es la denominada "La Inmortal". Considerada por muchos como el inicio del ajedrez bello, el de los sacrificios, el de la danza de las piezas con el fin del mate. El ajedrez más artístico y creativo. Adolf Anderssen era uno de los mejores jugadores de su época, en la que no existía el campeonato del mundo. Lionel Kieseritzky vivió en Francia la mayor parte de su vida, donde daba clases de ajedrez y jugaba partidas por cinco francos la hora en un famoso café de París. Tras el final de la partida, Kieseritzky estaba impresionado y telegrafió las jugadas a su club de ajedrez parisino. La revista de ajedrez La Regence, publicó la partida en julio de 1851. El nombre de "Partida Inmortal" se lo puso el austriaco Ernst Falkbeer en 1855. Os dejo la partida con sus notaciones por si queréis estudiarla en vuestro tablero.
1. e4 e5 2. f4 exf4 3. Ac4 Dh4+ 4. Rf1 b5 5. Axb5 Cf6 6. Cf3 Dh6 7. d3 Ch5 8.Ch4 Dg5 9. Cf5 c6 10. g4 Cf6 11. Tg1 cxb5 12. h4 Dg6 13. h5 Dg5 14. Df3 Cg815. Axf4 Df6 16. Cc3 Ac5 17. Cd5 Dxb2 18. Ad6 Axg1 19. e5 Dxa1+ 20. Re2 Ca621. Cxg7+ Rd8 22. Df6+ Cxf6 23. Ae7++
Un abrazo a todos. Espero que os haya gustado. Y si es así, por favor comparte en las redes sociales. Podéis comentar vuestra opinión. Nos podéis encontrar en Facebook

domingo, 25 de enero de 2015

XAVIER Y MAGNETO: EL EFECTO ESPEJO EN EL AJEDREZ

Estos dos personajes tan fundamentales en el universo Marvell de los X-Men, tienen un lugar común de encuentro en el tablero. Son dos caras de una misma moneda. Representan lo opuesto, el efecto espejo. Y para esto, no hay nada que mejor lo evidencie que el Ajedrez. Tanto es así, que todas y cada una de las piezas, blancas y negras, en el inicio están colocadas enfrente de sus opuestos como si de un reflejo inverso del espejo se tratara. Siempre que los dos aparecen jugando, Charles Xavier y Magneto (Erik Lehnsherr) , pugnan por imponer su pensamiento como el correcto. Una lucha de creencias y de intelecto que conlleva una batalla de convicciones, un intento de quebrar las defensas del contrario.



sábado, 17 de enero de 2015

PERROS DE PAJA: LA CAMA Y EL AJEDREZ

Existen películas que no necesitan remake, como es el caso de "perros de paja" (1971). Sobre todo cuando son dirigidas por un genio del cine, un perfecto artista capaz de hacer poesía con la violencia del ser humano. Sam Peckinpah. Aún así he visto remakes peores y el dirigido en 2011 por Rod Lurie intenta conservar la esencia del clásico. Aunque variar la profesión del protagonista, matemático, por un maldito guionista de hollywood, es no entender que las matemáticas representan la lógica y la razón que el protagonista intenta aportar a su vida y que debe abandonar para sobrevivir. Este cambio es una cuestión imperdonable para entender la historia y su complejidad. Pero una cosa que se mantiene es el ajedrez de la protagonista femenina. Susan George en la de 1971 y Kate Bosworth en la revisión del 2011. Juzgad por vosotros mismos.

martes, 13 de enero de 2015

BOGART: AJEDREZ, CÁMARA Y ACCIÓN

Este animal escénico que era Humphrey Bogart, tenía una desbordante pasión por el ajedrez que comenzó a la edad de 13 años. Cuando su padre, un prestigioso cirujano, durante unas vacaciones de verano en la casa de campo familiar del lago Canandaigua, le enseñó el juego para entretener al inquieto chaval y hacerle las horas de espera más amenas antes de salir a navegar. Desde entonces, formó siempre parte de su vida. Tanto fue así, que aunque no era especialmente estudioso y se sentía en sus años de juventud poco interesado por temas relacionados con su futuro, era habitual verlo con el tablero practicando sólo. Cuando le presentaban alguien nuevo en su vida, lo primero que le preguntaba era si jugaba al ajedrez. Si la respuesta era sí, insistiría hasta que esa persona se enfrentara a él. Lo único capaz de centrar su carácter inquieto y rebelde era nuestro amado juego. Expulsado de 17 colegios, continuas peleas con compañeros, los primeros contactos con el alcohol, hizo que sus padres tomaran la decisión de quitarle el mantenimiento económico, a lo que el joven rebelde respondió de manera inesperada para sus progenitores. En vez de entrar en razón y centrarse en sus estudios, acabo alistándose en la marina para independizarse. Tuvo la suerte de que eran los últimos momentos de la primera guerra mundial, y no entró en combate, regresando ileso al hogar.
Tras abandonar el ejército ya que no estaba interesado en reengancharse, su padre utilizó sus contactos para buscarle trabajo. Mensajero, vendedor de acciones, oficinista. De todos ellos se cansaba y su desidia e indiferencia terminaban por provocar el despido. Hasta que al fin, el azar lo llevó a trabajar de manera esporádica como actor. Allí descubrió una profesión que le gustaba y en la que se sentía especialmente cómodo. Lo compaginaba con una azarosa vida sentimental, bohemias noches llenas de jazz y alcohol. Seguía siendo habitual verlo durante el día jugar al ajedrez en el circuito de bares de Nueva York con la clientela aficionada. Jugando se sacaba unos dolares de manera sencilla. Ya por entonces su padre no podía ayudarle económicamente debido a un accidente de coche con el que perdió su pulso para la cirugía. Al perder su habilidad quirúrgica, su consultorio cayó en desgracia, también perdieron su posición económica y poco a poco tuvieron que ir malvendiendo sus posesiones familiares hasta quedar en una situación bastante precaria. Su progenitor encontró entonces trabajo como doctor de cargueros del puerto de Nueva york. Pero aquello, a Bogie no le servía de ayuda hasta poder asentarse y conseguir prestigio como actor. Así que decidió emigrar a los Ángeles (Hollywood), ya por entonces la meca del cine. Lo compatibilizó con algunos trabajos en Broadway como secundario , regresando de vez en cuando a su ciudad natal, pero volvía de nuevo a los Ángeles para seguir luchando por su profesión. Hasta que por fin, a la no temprana edad de 40 años, triunfó en su carrera como actor. Debido a la actuación en la película "El último refugio" A partir de entonces llegaron los buenos papeles de míticas películas que han pasado a la historia del séptimo arte. "El tesoro de Sierra Madre", "El halcón maltés", "Tener o no tener", y por supuesto "Casablanca". A los 44, y tras divorciarse previamente de Mayo Methot, se casó de nuevo a los once días con la que sería la verdadera mujer de su vida. Una preciosa mujer de voz sensual, bellísimo rostro y de gran elegancia y esbelta figura, llamada Betty Joan Perske. Que poco tiempo después cambiaría su nombre por el artístico, Lauren Bacall. Con la que no sólo alcanzo el amor, la estabilidad, la comprensión, la pasión, sino que también compartió con ella sus aficiones. El ajedrez y navegar en vela. Bacall acabó tan apasionada por el ajedrez, como el mismo Bogie.
Juntos se opusieron a la caza de brujas del senador Mcarthy en el cine. Bogart fue investigado por el FBI al encontrar sospechoso la gran cantidad de cartas que recibía de soldados de la marina con los movimientos de ajedrez para sus partidas por correo. Decían que era algún tipo de código secreto. Pero por mucho que se empeñaran, era única y exclusivamente partidas que Bogie disfrutaba jugando por correo con marines, que aficionados como él, querían medirse con su ídolo de la gran pantalla. Al sentir la opresión de derechos a los que los ciudadanos se vieron sometidos, Bogart alzó la voz y junto a  actores, actrices, y directores comprometidos con la libertad como Katharine Hepburn, Gregory Peck, Gary Cooper, Judy Garland, Billy Wilder, John Huston y Lauren Bacall, emitieron un comunicado en contra del recorte de las libertades, como la de expresión o el derecho a la libre reunión, que se estaba llevando a cabo en Norteamérica. Llegaron incluso a realizar una marcha hasta Washington para entregar su comunicado de protesta. Fueron tiempos oscuros para el cine, pero también de héroes como Bogart, se revelaron ante la injusticia y la opresión de la intolerancia.
Pero continuemos hablando de su relación con el ajedrez. En los mejores momentos de su carrera profesional, siempre tuvo tiempo para promover el juego de las 64. Se involucró activamente en su promoción y publicidad. Intimo amigo del campeón norteamericano Herman Steiner,  era habitual verlos juntos en actividades y torneos norteamericanos de ajedrez. Tanto es así que Bogart fue uno de los directores oficiales de torneos de la Federación Estadounidense de Ajedrez y de la Asociación del Estado de California de Ajedrez y patrocinó el Congreso de Ajedrez Panamericano en Los Ángeles 1945, donde además actuó como co-organizador. En una entrevista con la revista Silver Screen Magazine en 1945, comentó que el ajedrez era una de las cosas más importantes en su vida. En ese mismo año, en la revista especializada en ajedrez, Chess Review aparecía junto a a Lauren Bacall y sus grandes amigos Charles Boyer, contra el que juega, y Steiner charla con Lauren. Todos ellos promocionando el congreso panamericano de ajedrez del año 1945 que tuvo lugar en los Ángeles.

Siempre mantuvo el amor a este apasionante juego. En los descansos, en los sets de grabación, era habitual verlo jugando contra sus compañeros de rodaje. Como en esta fotografía de la izquierda junto con a la actriz Joan Bennett, en un descanso de la película del año 1955 "No somos ángeles".  Bogie decía a sus íntimos amigos, que si no hubiera sido actor, hubiera sido un ajedrecista que navegaba, o un marino que jugaba al ajedrez.  El cine tuvo la suerte de contar con él, y el nunca descuido a su viejo amigo, el tablero y los trebejos. El mejor actor de toda la historia hizo todo lo que estuvo en su mano para que el ajedrez fuera mayoritario en la sociedad norteamericana. Muchísimo antes incluso que nadie hubiera oído hablar de Fischer, Bogart amó al ajedrez y quiso compartir este amor con el resto del mundo y sus compatriotas.
En los últimos momentos de su vida que se llevo el cáncer de esófago, continuó jugando. Incluso cuando estaba en el hospital, sus amigos o Lauren anotaban la jugadas que le dejaba su contrincante, su amado amigo Mike Romanoff, al teléfono del cuarto, y que ellos pasaban a Bogie para que en su tablero repitiera la jugada y contestara. Bogart jamás perdió su sentido del humor. El oscarizado actor por la película "La reina de áfrica" es claro ejemplo de la sana fiebre que el ajedrez provoca en nosotros. Humphrey DeForest Bogart (Nueva York, 25 de diciembre de 1899 - Los Ángeles, 14 de enero de 1957) 

Una defensa francesa en casablanca

lunes, 29 de diciembre de 2014

LA MUERTE EN EL AJEDREZ

Mural de Tävy
Sin duda a muchos se nos viene a la cabeza la imagen de la muerte apasionada por el ajedrez, envuelta en su túnica negra, retrasando la partida del futuro fallecido con tal de saciar su pasión, que nada tiene que ver con la lujuria o la gula, sino con poner a prueba su habilidad como ajedrecista ante cualquier humano que se lo proponga. Gran parte de la culpa de esta imagen, la tiene el cineasta Ingmar Bergman, por una de sus obras maestras, la película el séptimo sello. A su vez, el director sueco se basó en un mural del pintor medieval Albert Màlare, en la iglesia de Täby, de la diócesis de Estocolmo. La pintura representa una muerte huesuda y esquelética, ataviada por vendajes como mortaja, jugando contra un elegante caballero. (Atención Spoiler) En la película, la muerte es una certeza absoluta en contraste con las dudas que atormentan al protagonista, el caballero Antonio Block, que le pregunta a la parca cuando el juego está ya decidido y se sabe perdedor.
- ¿Y nos revelarás tu misterio?
- Yo no tengo nada que revelar - contesta la muerte
- No sabes nada tú - insiste el caballero
- Yo no se nada .
La muerte no tiene las respuestas, no le importan y no las necesita. Ella se lleva las vidas, es su labor. Y le gusta jugar al ajedrez.
Al principio del filme, cuando Antonio y la muerte se encuentran por primera vez.
- ¿Quien eres tú?
- La muerte
- Es que vienes por mí
- Hace ya tiempo que camino a tu lado
- Ya lo sé
- ¿Estás preparado?
- El espíritu esta pronto, pero la carne es débil
La muerte se acerca con paso firme y extiende su capa para con ella cubrir al caballero
- Espera un momento
- Es lo que todos decís. Pero yo no concedo prórrogas
- ¿Tu juegas al ajedrez, verdad?
- ¿Cómo lo sabes?
- Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones
- Pues sí. Realmente, soy un excelente jugador
- No creo que seas tan bueno como yo
-  ¿Para que quieres jugar conmigo?
- Es cuenta mía
- Por supuesto
- Juguemos con una condición. Si me ganas, me llevarás contigo. Si pierdes la partida, me dejarás vivir.
El caballero coge una pieza de cada color, las esconde tras su espalda un breve momento, y ofrece los puños cerrados para que la muerte sea quien decida con la suerte el color con el que jugará. La Negra figura  señala uno de los puños cerrados
- Las negras para ti – dice el caballero al abrir su puño.
- Era lo lógico ¿no te parece? – acentúa la muerte la ironía.

martes, 23 de diciembre de 2014

5150 RUES DES ORMES: CINE DE TERROR CON EL AJEDREZ EN SU MÁXIMA LOCURA

Con la base de una excelente novela de terror del denominado "Stephen King canadiense", Patrick Senecal, y que él mismo adapta el guión; Eric Tessier dirige una gran película apartándose de las habituales historias del género para encerrarnos junto con el protagonista en el hogar de una enfermiza y psicótica familia que viven envueltos en una cruenta  rutina  motivada por su  patriarca. El 5150 Rue Des Ormes es la última casa de un tranquilo y sereno barrio residencial de clase media en una pequeña localidad canadiense. Yannick, un joven estudiante de imagen y cine, busca montado con su bicicleta  escenarios y paisajes donde rodar con su cámara las prácticas para su carrera. Todo marcha de manera natural hasta que un fortuito accidente le deja magullado, con la bici rota y sin posibilidad de ponerse en contacto con nadie al estar su móvil averiado. Recurre para ello a una casa de aspecto encantador donde encuentra a un taxista que es el dueño de la residencia, al que le pide auxilio y realizar una llamada telefónica para que vengan a recogerlo. Lo que en un principio puede parecer una situación trillada hasta la saciedad en el cine, nada más lejos de la realidad. A partir de estos acontecimientos comienza el martirio del protagonista al escuchar unos extraños ruidos provenientes de la planta de arriba. Tendrá que escoger si subir las escaleras y descubrir el origen o dejarlo pasar.
Excelente Thriller canadiense del 2009, que aterroriza al trasformar una vida rutinaria, cómoda de un joven universitario, salvo por una distancia emocional enorme que lo separa de sus padres; en un encierro atrapado con dos cadenas. Las externas al temer por su propia vida y las de su propia mente en una competición sobre un tablero de ajedrez que lo puede llevar a la salvación o hacia algo peor que perder su propia vida y seguridad.  Película sencilla en la parte técnica. Pequeña producción realizada con acierto, sin grandes alardes con el objetivo de mantener en la angustia continua del protagonista al espectador. Un sobresaliente del casting, especialmente sobre los dos personajes  en los que recae la responsabilidad de la historia, y sobre todo la del joven pero experimentado actor Quebequés nacido en Montreal Marc-André Grondin, que nos lleva acompañados de la mano en sus atroces e insanos descubrimientos. Un uso excelente de la fotografía, nítida y parca en colores, y una cámara situada siempre de manera íntima para envolvernos en la trama sin hacer extrañezas a la hora de posicionarse o moverse, hacen del filme una maravillosa obra, sencilla pero efectiva dándole la importancia que se merece a la historia. Aunque sea un thriller de terror, gustará también a los detractores del género. En esta película aunque el ajedrez es vital, se obvia la parte técnica del juego para adentrarse en uno de los factores más importantes y trascendentes, el factor psicológico. Muy recomendable. Buenas noches y felices pesadillas. Os dejos con unas imágenes de la película.




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